Yo tengo mi propio PC
La pobreza está en los bolsillos, no en la cabeza”. Alicia Arriagada, directora de la Escuela Valle Hermoso, arenga a sus alumnos para que no se sientan apocados.
La escuela que dirige está catalogada como un establecimiento tipo “A” por el SIMCE, es decir, la categoría que reúne a los más pobres del país. El 98,8% de sus alumnos están en situación de vulnerabilidad y, según estadísticas de 2008 de la Junaeb, sólo cuatro alumnos del establecimiento no son vulnerables. Pocos, considerando que la matrícula 2009 es de 870 estudiantes.
Peñalolén es una comuna de fuertes contrastes. Muy cerca de esta escuela están los colegios Pumahue y Alcantara donde asisten niños de clase media-alta. “Es inevitable que nuestros niños se pregunten por que ellos tienen todo y nosotros no tenemos nada”, dice la directora.
Pero su estrategia es no achicarse. “Los mandamos a competir a basketball, fútbol o concursos de debates contra niños de otros establecimientos. Y, si nos han ganado, ha sido por poco. Nuestros niños son creativos, ingeniosos y tienen mucha fuerza. Los tratamos con cariño, respeto y dignidad… son muchos los que salen adelante”.
Aquí cursa el séptimo básico Nataly Oliva,una de los siete alumnos que obtuvo un computador en este colegio. En el país 30 mil niños como ella lo están recibiendo en la campaña “Yo elijo mi PC”, que más que buscar un objetivo pedagógico específico, intenta equiparar las oportunidades para que estos niños creen un puente que les permita superar la brecha digital. Se trata, más bien, de equidad.
“Esta es una política anticipatoria. Antes las casas no se construían con la electricidad o el alcantarillado. Ahora es impensado no hacerlo. En 20 años más, quizás, no se conciba que un niño no tenga un computador al entrar al colegio”, dice Hugo Martínez, director de EducarChile y ex mandamás de Enlaces.
La madre de Nataly, María Riquelme, rebosa orgullo. “Siempre ha sido de 6 para arriba, es súper responsable, llora si no puede ir al colegio”.
Su pequeña casa de madera se emplaza en un sitio de un pariente. A fin de año lo dejarán por un departamento por subsidio que ya eligieron. Ese tendrá dos piezas, no como ahora donde en un único dormitorio duermen los cuatro integrantes de la familia.
Sus compañeros la felicitaron, pero algunos, al principio, estaban “picados” porque tenían mejor nota que ella y no recibieron el reconocimiento del Estado.
No poseía un computador, cuenta la niña. “Para hacer tareas iba a un cyber y pagaba por la hora y por imprimir lo que hacía”.
La vida no es tan sencilla: deben “parar la olla” con los $200 mil que gana su padre, obrero de la construcción. La mamá no trabaja porque el hermano de Nataly es discapacitado y depende completamente de ella para su traslado al colegio o sus terapias en la Teletón.
“Mi hijo se puso tan contento por el regalo de su hermana. Él es fanático de la computación. Le compramos unos de esos computadores de juguete y pasaba todo el día con él”, dice la mamá de Nataly.
Un espacio, entre el refrigerador y la tele, alojará al computador de escritorio que eligió con la ayuda de su profesor de computación. La madre muestra un tablón endeble pegado a la pared. “Esta mesita la usamos para poner el árbol de pascua, aquí tenemos que hacerle un mueble más firme para que ponga su computador”.
Nataly ahora piensa en como tener internet. Ya averigüé que el plan trío cuesta como $34 mil. Su madre la mira. “Hija, ahí vamos a ver como lo haremos para la internet”.
Esperanza en Pudahuel
Sebastián Palma y Alejandro Valderrama además de compañeros, son amigos. Retornan juntos a a sus casas, conversando durante 15 minutos, desde su escuela, la “F 391 Estado de Florida”, en Pudahuel. Los dos son alumnos de seis para arriba.
Cuentan que un día, en formación, la inspectora dijo sus nombres y que debían ir a Dirección. “Nos asustamos, pensamos que habíamos hecho algo malo. Entramos y el director nos estaba esperando con cara de serio y más nos asustamos. Ahí nos dijo que, en realidad, era porque nos habíamos ganado los computadores”.
Sebastián vive con sus padres, su hermana mayor y su abuelita. Su padre es zapatero, su madre cuida a unos niñitos y retorna a casa a las nueve de la noche. Su abuelita y su papá lo cuidan durante el día.
Alejandro vive con sus padres y su hermano chico. Al lado, debieron construir otra casa anexa para su abuela, su tía y su primo, luego, le agregaron un almacén para generar otra fuente de ingreso. Su papá trabaja en una fabrica de muebles; su mamá empaca cámaras en Canon.
Ambos eligieron un notebook. Sebastián ya tenía un computador en la casa. “Lo compraron entre todos en muchas cuotas, porque mi hermana lo necesitaba para estudiar”. Ahora tiene uno para él solito.
Sebastián debía pedirle el suyo a su primo. “Lo malo es que antes teníamos internet pero lo sacamos como hace un año porque no nos alcanzaba la plata. Al almacén no le iba tan bien”.
Siempre soñó con un notebook y cree que lo puede conectar a internet con un aparatito que venden en Movistar. “Yo lo quiero usar para estudiar, para navegar en internet y para chatear”. Pero aclara, yo sólo tengo en mi Messenger a pura gente conocida, ningún extraño”.
Cassandra Rodriguez es más tímida. Se ve más grande que los niños, y más madura. Debe hacerlo, tiene que tomar las riendas de su casa, ya que sus papás están separados y su madre trabaja todo el día haciendo aseo en el centro. A su papá lo ve sólo para las vacaciones.
“Ahora debo pasar a buscar a mi hermano chico, que sale a la 1 y me espera en el colegio hasta que yo llegue. Mi mamá deja todo listo y yo caliento las cosas. A veces una tía nos ayuda”.
A pesar de su doble labor es my buena alumna. “Mi mamá me dice que me lo merezco por sacarme buenas notas y que este año tengo que poner mucho más esfuerzo”.
Al experto en informática educativa, Hugo Martínez, le preocupa no abandonar la iniciativa. “Estos niños se sienten lo más importante del país. A los niños les levantamos el valor social y, ahora, no podemos dejarlos botados”.
Cassandra quiere ser profesora y se esfuerza por lograrlo. Nunca ha llegado sin tarea. Va a un cyber a hacerlas donde le cobran $300 por la hora y $100 por cada página impresa. Y si no tiene plata, las hace a la antigua: con libros.
Eligió un computador de escritorio: “mi mama dice que éste es más seguro, el notebook se puede romper”. Juntas lo escogieron en la página en internet “Yoelijomipc.cl” y, claro, en las características del que eligieron decía que era la opción más segura.
Arriendan una casa. “Mi mamá está postulando al subsidio para que tengamos algo más estable”. En la casa actual, el computador ya tiene su lugar: una esquina en el comedor.
Le encanta la iniciativa. Cree que este regalo de verdad le va a cambiar la vida. Y, como si ella no fuera el caso, sentencia: “en Chile hay muchos niños que de verdad lo necesitan”.
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Computadores en todo Chile
EQUIPO DE REGIONES
Hans Sporman Nahuelhuaique, alumno de la escuela Padre Hurtado de Punta Arenas, sufre sordera profunda, pero su discapacidad no ha sido impedimento para avanzar en su educación. Tiene un computador, pero está malo. Ahora está feliz con este regalo porque podrá acudir a lugares con WiFi y así aumentar sus conocimientos en la red. “Ahora le será mucho más fácil comunicarse con sus compañeros a través del computador”, dice su madre María Nahuelhuaique.
De Mejillones es Bastián Ramos. Asiste a la Escuela Julia Herrera de Mejillones (II Región) y tiene promedo 6,5. “Es una muy buena idea que nos entreguen computadores. Ojalá que algún día todos los niños de Chile tengan acceso a un computador. Con todo esto de la crisis y que no hay plata es una ayuda para mis padres, para estudiar, entretenerme y no pensar en cosas malas”.
Un 6,7 tuvo de promedio Mirla Sotomayor, alumna del Complejo Educacional de Mejillones. “Es una ayuda para los niños de bajos recursos, porque facilita hacer las tareas, puedes usar internet con mayor tranquilidad y ayudar a compañeros de curso y amigos que no tienen uno. En Chile somos millones de niños, me imagino que muchos no tienen o no pueden comprar un computador. Y la verdad es que nosotros también lo necesitábamos”, dice la niña.
Abraham Ortega Ávila, cursa el Séptimo Año en el Colegio Miraflores de Viña del Mar. Su promedio 6,8 le permitió obtener un notebook HP 550. “Para mí es muy importante, porque me gusta mucho la computación y quiero estudiar para ser ingeniero en informática. Aunque soy hijo único, no tenía posibilidades de tener este tipo de computadores. Mi papá es vendedor ambulante”.
Sara Vera Acosta estudia en el colegio Manquimávida de Chiguayante (Octava Región). Estaba muy emocionada al recibir de regalo un computador, porque su familia no estaba en condiciones de adquirir uno, especialmente ahora que la situación económica está tan complicada. “Me ayudará mucho en los estudios y tareas. Además me permitirá poder conocer muchas cosas nuevas y también comunicarme con mis amigos y compañeros de curso. Es un regalo que nos servirá a todos en mi casa”, precisó.
Jennifer Velásquez Donoso (12), de la Escuela España de Puerto Montt, dijo: “estábamos muy ansiosas porque nos habían avisado en junio del año pasado y como que había pasado harto tiempo. Pero estoy feliz”.
Una internet al alcance del bolsillo
Hugo Martínez, del portal EducarChile, dice que este es una gran oportunidad para que los proveedores de internet comiencen a idear planes para este sector de la población. “Los segmentos C2 y C3 son los que actualmente hacen crecer la cifra de penetración de internet. Los niños cada vez se conectan fuera de clase. Lo sabemos porque antes nuestro peak era a las cuatro de la tarde, ahora es a las ocho de la noche, cuando los niños están en la casa”.
El alcalde, Claudio Orrego, dijo que en su comuna los telecentros están abiertos para que cualquier niño lleve su notebook y se conecte vía WiFi a la internet. Muchos ya lo están haciendo en el telecentro que está en la municipalidad.
Los proveedores de internet no han reaccionado aún a esta iniciativa, lanzando un plan orientado a las familias de estos 30 mil niños.
Vady Guerra, de Claro Chile, dice que si crean especial para conectar a estos computadores será en la modalidad de prepago. Por ahora ofrecen planes de conexión por $15 mil mensuales. Pero también se puede comprar un kit de prepago por $60 mil y pagar $290 x MB usado o $1.490 por día.
En Movistar dicen que la próxima semana lanzarán un nuevo plan. No tiene que ver con la iniciativa pero sí busca las mejores alternativas, al menor costo. Actualmente ofrecen un plan de 200 MB (que alcanza para navegar por unas 600 páginas) por $10 mil. Dentro de los planes ilimitados, es decir, que se puede navegar todo el día el más barato cuesta $20 mil y se conecta a una velocidad de 200 Kbps.
VTR lanzó a principio de año “Mi Pack”, servicio que incluye internet, TV cable y telefonía por $25 mil. El cliente puede hacer llamadas ilimitadas a teléfonos VTR y 50 minutos a otras compañías, conexión a internet a 1 Mbps (Plan UNO) y canales infantiles de deportes, cine, noticias, cultura y música, entre otros.
Si alguien quiere sólo internet y no el resto de los servicios puede contratar el plan “Banda Ancha UNO” que por $13 mil ofrece una conexión a internet banda ancha a una velocidad de navegación de hasta 1 Mega con una cuota límite de descarga de 1 GB. Una vez agotada esta cuota, la velocidad de navegación baja a 200 Kbps, o bien, puede comprar recargas de otro Giga por $ 4 mil.
En Telefónica dicen que el plan que se adapta a las necesidades de los estudiantes beneficiados es el “Banda Ancha de prepago 2.0” . Basta comprar, por $20 mil, un kit autoinstalable que trae incluido el Modem y viene precargado con una semana de navegación gratis. Después se paga por el tiempo de uso: $500 por dos horas, $1.000 por 24 horas. Se conectara a 1 Mbps y se puede usar hasta para bajar música y programas.
[...] me malinterpreten: todos nos alegramos de que cada vez más niños -sobre todo de escasos recursos- tengan acceso a un computador (yo mismo aporté mi granito de arena en su oportunidad). Sin [...]
You write very well.