Ticona y Cortez son los mineros que arman la tecnología en la mina San José

Ticona y Cortez son los mineros que arman la tecnología en la mina San José
Sus conocimientos de electrónica les permiten implementar los sistemas de comunicación al interior del socavón.
Alexis Ibarra O.
“Estos gallos son unos genios”, dice Luis Felipe Mujica, gerente de Tecnología en Micomo, la filial de Codelco que implementó parte de las soluciones de comunicaciones en la mina San José.
Mujica se refiere a Ariel Ticona y Pedro Cortez, los mineros tecnológicos que ayudaron a instalar los sistemas de comunicaciones en el socavón. La primera comunicación llegó junto a una “paloma”. Se trató de un teléfono creado por Pedro Gallo, un emprendedor de la zona que ofrece servicios de comunicación para la minería y que, apenas supo del desastre, fue a San José para ofrecer su trabajo.
El teléfono de Gallo bajó con un extenso cable a través de la paloma y con él se pudo hacer el primer llamado del ministro Golborne. Abajo, en la mina, Ariel Ticona y Pedro Cortez se turnaban para encargarse de las comunicaciones esenciales y cuidar que los equipos funcionaran a la perfección.
“Mientras uno descansa, el otro está trabajando, así que los dos son muy importantes en el proceso”, dice Pedro Gallo. El empresario cuenta que desde la superficie les dan las instrucciones para que ellos comiencen a armar los sistemas que ahora permiten que los mineros puedan comunicarse a través de videoconferencia con sus familiares, ver partidos y noticias, y comunicarse con las autoridades.
“Cuando se implementó el poliducto por donde se bajó la fibra óptica y el cable telefónico, debieron armar la parte del sistemas de videoconferencia que está al interior de la mina. Se les mandaron los proyectores pequeños, las cámaras, los micrófonos y otros aparatos, además de una cortina blackout que les sirvió de telón. Antes que pudiéramos decirles cómo armar el sistema, ya tenían una buena parte instalada”, dice Luis Felipe Mujica.
Pedro Gallo cuenta que Ariel y Pedro bromean con su nueva función y se nombran a sí mismos como el gerente de comunicaciones y el subgerente, respectivamente.
Darwin Cortez, hermano de Pedro, dice que su hermano trabajaba en la mina operando la Magnitud, un vehículo usado para transportar carga. “Pero él tiene el ‘cartón’ de técnico en electricidad y todo ese conocimiento ahora lo está poniendo al servicio de armar los sistemas de comunicaciones”, señala Cortez.
Lo mejor de todo es que el propio Ticona fue uno de los más beneficiados por la tecnología que él y su compañero ayudaron a implementar: a través de la videoconferencia, el minero pudo ver el rostro de su hija recién nacida y conversar con su mujer, Elizabeth Segovia, unos días después del parto.

“Estos gallos son unos genios”, dice Luis Felipe Mujica, gerente de Tecnología en Micomo, la filial de Codelco que implementó parte de las soluciones de comunicaciones en la mina San José.

Mujica se refiere a Ariel Ticona y Pedro Cortez, los mineros tecnológicos que ayudaron a instalar los sistemas de comunicaciones en el socavón. La primera comunicación llegó junto a una “paloma”. Se trató de un teléfono creado por Pedro Gallo, un emprendedor de la zona que ofrece servicios de comunicación para la minería y que, apenas supo del desastre, fue a San José para ofrecer su trabajo.

El teléfono de Gallo bajó con un extenso cable a través de la paloma y con él se pudo hacer el primer llamado del ministro Golborne. Abajo, en la mina, Ariel Ticona y Pedro Cortez se turnaban para encargarse de las comunicaciones esenciales y cuidar que los equipos funcionaran a la perfección.

“Mientras uno descansa, el otro está trabajando, así que los dos son muy importantes en el proceso”, dice Pedro Gallo. El empresario cuenta que desde la superficie les dan las instrucciones para que ellos comiencen a armar los sistemas que ahora permiten que los mineros puedan comunicarse a través de videoconferencia con sus familiares, ver partidos y noticias, y comunicarse con las autoridades.

“Cuando se implementó el poliducto por donde se bajó la fibra óptica y el cable telefónico, debieron armar la parte del sistemas de videoconferencia que está al interior de la mina. Se les mandaron los proyectores pequeños, las cámaras, los micrófonos y otros aparatos, además de una cortina blackout que les sirvió de telón. Antes que pudiéramos decirles cómo armar el sistema, ya tenían una buena parte instalada”, dice Luis Felipe Mujica.

Pedro Gallo cuenta que Ariel y Pedro bromean con su nueva función y se nombran a sí mismos como el gerente de comunicaciones y el subgerente, respectivamente.

Darwin Cortez, hermano de Pedro, dice que su hermano trabajaba en la mina operando la Magnitud, un vehículo usado para transportar carga. “Pero él tiene el ‘cartón’ de técnico en electricidad y todo ese conocimiento ahora lo está poniendo al servicio de armar los sistemas de comunicaciones”, señala Cortez.

Lo mejor de todo es que el propio Ticona fue uno de los más beneficiados por la tecnología que él y su compañero ayudaron a implementar: a través de la videoconferencia, el minero pudo ver el rostro de su hija recién nacida y conversar con su mujer, Elizabeth Segovia, unos días después del parto.

Este texto lo escribí en “El Mercurio.

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