Pareja no vidente pudo conocer a su hija por nacer gracias a la impresión 3D de una ecografía

Médicos de un centro especializado en imagenología tuvieron la ingeniosa idea a partir de imágenes 5D del examen para que, como el resto de los padres, ellos pudieran tocar con sus manos el rostro de la niña.
Alexis Ibarra O.

“Fue muy emocionante. Ambos comenzaron a reír. Mientras palpaban el rostro ella decía ‘sacó tu nariz’ y él le respondía ‘pero tiene tu boca’, lo mismo que sucede cuando una pareja sin problemas de visión ve la pantalla durante la ecografía. Llegó un momento en que tuve que salir de la sala porque la emoción era mucha”, cuenta a “El Mercurio” el médico Mario Pelizzari, radiólogo pediatra y especialista en medicina fetal.

Él y su colega Ricardo Ledesma, ambos del Instituto Oulton -centro médico especializado en imagenología ubicado en Córdoba, Argentina-, hace tiempo venían fraguando la idea: utilizar impresión 3D, a partir de las imágenes captadas en una ecografía 5D, para que padres ciegos pudieran conocer el rostro de su hijo antes de nacer.

“Se acercó una empresa a ofrecernos el servicio. Aparte de la razón comercial, no le encontrábamos sentido a que una pareja se llevara una impresión del rostro del niño en celeste o rosado, según el sexo. Conversamos en si tendría un verdadero sentido para una pareja ciega”, explica Pelizzari a “El Mercurio”.

Silvina Ibarra tenía 12 semanas cuando se presentó con su pareja Daniel Iturria en el Instituto Oulton. Ambos son no videntes. “Era una cita de rutina para controlar el crecimiento de la beba. Ahí el doctor nos ofreció la posibilidad de generar una impresión 3D para poder tocarla y nos pareció interesante”, dice Daniel.

La fecha ideal para obtener la imagen era en el control de las 26 semanas, “pero el papá es jugador de futbol para ciegos en un equipo llamado Murciélagos y para ese entonces estaba jugando en Japón”, dice Pelizzari. Llegaron a la consulta a las 29 semanas de embarazo.

Con las imágenes -obtenidas a través de una ecografía 5D, que capta los movimientos del feto en tres dimensiones y alta resolución- acudieron a la misma empresa que les ofreció el servicio inicial y a otras que ofrecían impresiones para medicina. “Pero era carísimo porque emplean materiales nobles, propios de la medicina”, cuenta Pelizzari.

A la vuelta de la esquina del centro médico, un pequeño local ofrecía impresiones 3D. Fueron con los archivos en un pendrive y le peguntaron a Santiago Nicolini, el dueño del local Vector 3D, si podía reconstruir el rostro. Santiago aceptó, pero tuvo curiosidad sobre el propósito. “Al saber que era para una pareja de padres ciegos, no quiso cobrarnos. Lo hizo gratis. Empleó el material típico que se usa para este tipo de impresiones y elegimos un color neutro, el gris, ya que la intención era solo que los padres palparán el rostro”.

“Fue muy lindo. Era como la imaginábamos. Antes, les llevamos las ecografías a nuestros familiares y nos decían cómo era. Al tocarla, todo lo que pensábamos era real”, dice Iturria.

La hija de Daniel y de Silvina nacerá cerca del 19 de septiembre. Mientras, ya pensaron que hacer con la impresión del rostro de Malena, su pequeña hija, cuya historia está dando la vuelta al mundo incluso antes de nacer: “La convertiremos en un cuadrito para tenerlo siempre presente y que esté bien cuidado”.

Las dificultades técnicas

– Para realizar la impresión en 3D se necesitan unos archivos especiales que se obtienen en la ecografía, los que por lo general no se entregan a los padres.

La empresa Natus 3D fue la primera en Chile en hacer impresiones 3D a partir de ecografías. “Teníamos un convenio con la ex Clínica Tabancura, que ofrecía el servicio a sus pacientes. El precio era cercano a los $100 mil por imprimir el rostro de la guagua. Hicimos una decena de ellos, pera ya no se ofrece el servicio”, dice Mauricio Frugone, fundador de Natus 3D.

La empresa enviaba los archivos de la ecografía a España, donde les diseñaban el modelo 3D. “A partir de él, nosotros imprimíamos acá en Chile”, cuenta Frugone.

El procedimiento tiene ciertas complejidades técnicas: “Necesitas unos archivos especiales llamados Dicom, que se generan al tomar una ecografía, pero no son los que les pasan a los padres en el CD que les entregan tras el examen. De hecho, hay técnicos que toman las ecografías que ni siquiera saben que existen”, dice Sebastián Podestá, gerente de operaciones de Fácil 3D.

Contando con esos archivos, lo más práctico es generar el modelo 3D solo del rostro de la guagua, ya que es difícil obtener imágenes de todo el cuerpo.

Podestá aconseja hablar previamente con el encargado de tomar la ecografía y solicitarle los archivos Dicom. Con ellos, una empresa especializada en impresión 3D podría generar el modelo tridimensional.

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