Aparato creado en Chile puede salvar a millones de personas de la muerte al consumir agua contaminada

Lanzamiento Purificador from Centro de Innovacion utpch on Vimeo.

Un Techo para Chile y el Centro de Innovación Avanzada de Viña del Mar implementarán este fin de semana un sistema en un campamento de Santiago que mata los gérmenes del agua usando plasma.  Su proyección internacional es insospechada, sobre todo en África o Haití.
POR ALEXIS IBARRA O.Tomar un vaso, abrir la llave y dejar que caiga agua potable y cristalina es un acto trivial, tan automático como abrir los ojos al despertarse.

Pero para una parte importante de la población mundial, la situación es totalmente distinta. Cerca de 1.100 millones de personas en el planeta  no tienen acceso  al agua potable.

Cada gota que beben es una apuesta entre la vida y la muerte. El agua que consumen es transmisora de enfermedades mortales como el cólera o desinteria y de infecciones como la producida por la escherichia coli. De las 37 enfermedades más comunes en América Latina, cerca de 20 aun tienen que ver con la calidad del agua.

No hay que mirar a África y Haití para encontrar casos. Aquí en el Campamento San José de la capital la gente tiene que beber agua almacenada en tambores y bidones que les transmiten enfermedades.

“Tres veces a la semana pasa un camión aljibe de la municipalidad a llenar los tambores y bidones que tenemos. Esa agua la usamos para bañarnos por partes, para lavar, pero también para beber”, dice Rosita Reyes, la dirigente de este campamento en Cerrillo donde viven 20 familias.

La trasvasijan de un lado a otro, la tienen a la intemperie, tapadas con trozos de madera, “y aunque la hervimos cuando queremos beberla, es inevitable que te entre en la boca cuando te lavas. En el verano -con la calor y la sed- hasta se nos olvida hervirla y dejar que se enfríe para tomarla”, dice Rosita.

Cada cierto tiempo hay una “oleada de enfermedades a la guata, los niños y los adultos se enferman”, dice la dirigente. Son infecciones que causan diarreas, vómitos, dolores estomacales y que afectan a todo el campamento.

Una solución chilena

Pero ese problema comenzará a cambiar esta semana, cuando el Campamento San José sea el primero en contar con una revolucionaria tecnología “hecha en Chile” y que se proyecta como parte importante de la solución mundial al problema del agua para consumo humano.

Se trata de un sistema de sanitización de agua que usa un generador de plasma continuo para matar la totalidad de los organismos vivos que residen en el líquido. Lo hace producto del calor que se genera, la acción del ozono, campo electromagnéticos y los choques de partículas que se producen al interior del tubo donde se genera el plasma (ver infografía).

El desafío tecnológico era generar el plasma en un flujo de agua contaminada y exponer a los microorganismos a fenómenos físicos que los aniquilan. Todo esto con un consumo bajo de energía y con un aparato cuyo costó de creación no supera los $100 mil.

Lo probaron con agua extraída del Estero Marga-Marga, que incluso tenía un ratón muerto. El líquido procesado lo mandaron a estudiar al Dictuc y no tenía bacterias.

El sistema fue creado por el nuevo Centro de Innovación Avanzada que pronto se inaugurará en forma oficial en Viña del Mar y está siendo puesto en práctica por el Centro de Innovación de un Techo para Chile, en un trabajo mancomunado.

“Este aparato va a impactar mundialmente la forma en que se puede tratar el agua para convertirla en un líquido seguro para el ser humano. Al sanitizar el líquido en un flujo continuo y requiriendo poca cantidad de energía, surge como un sistema de emergencia para aplicar en países como Haití”, dice Alfredo Zolezzi, uno de los creadores del proyecto.

El Centro de Viña del Mar cedió sin costo una licencia de la patente al Centro de Innovación de un Techo Para Chile para que la tecnología sea usada para fines humanitarios. “Queremos dar una señal a la industria de cómo hacer gestión social, desarrollando la aplicación para una necesidad real y concreta y, luego, buscando las aplicaciones comerciales”, dice Zolezzi. “Con esto estamos demostrando que tecnología y pobreza son compatibles y que los pobres no tienen porque recibir la tecnología cuando esté obsoleta”, aclara.

De hecho, los primeros prototipos fueron expuestos en Washington en el marco de una exposición organizada por el BID y ya concitó el interés de una gran multinacional que está interesada en masificar la tecnología.

El proyecto también está recibiendo el apoyo económico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través de fondos traspasados a Un Techo Para Chile.

María Camila Uribe, representante del BID en Chile, cree que esta es una solución radical y concreta para ayudar a las familias menos favorecidas y que habitan zonas marginada. “Los apoyamos porque creemos que un avance importante es garantizar el acceso a agua limpia. Este es un proyecto de innovación que tiene insospechadas proyecciones internacionales, se puede escalara a otros países como Haití donde en el último tiempo 6 mil personas han muerto a causa del cólera”, dice.

Julián Ugarte, director del Centro de Innovación de Un Techo para Chile, dice que el proyecto se trabajó muy de cerca con la comunidad, “se les explicó a los pobladores que ellos tenían que hacerse cargo de pagar la luz y ellos fueron dando ideas. De sus aportes salió el sistema final que contempla una llave en cada una de la casa y un container para cuidar el sistema de pelotazos o la acción de ladrones”.

“Como es una cosa luminosa, como media radioactiva, la gente preguntaba si podía estallar o no. Pero al final todos entendieron que iba a significar una gran mejoría para nuestras vidas. Más que la comodidad de tener una llave en la casa, para nosotros lo importante es tener la tranquilidad de tomar un vaso de agua y no enfermarte”, dice Rosita.

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